Viñedos

Pasión y dedicación

1.Paraje

La Bodega El Vino del Desierto se encuentra en pleno desierto de Los Monegros, comarca aragonesa que destaca por una tipicidad singular. Al abrigo de la Sierra de Lanaja, el paraje La Sardiruela es testigo del envejecimiento de nuestros viñedos inmersos en un clima extremo, en el que los contrastes configuran su sello de identidad. Veranos abrasadores dan paso a gélidos inviernos de boira y cierzo dejando a su paso primaveras y otoños más amables donde la flora y la fauna local muestra todo su esplendor.

Tomillos y romeros inundan con sus aromas la tierra cuarteada de colores ocres y pardos, forjando un paisaje único. Nuestros viñedos, en cada ciclo, atrapan las peculiaridades de lo que se convierte en su insólito hogar, que le exige a cambio adaptabilidad y resistencia, a suelos muy pobres y faltos de agua, secanos rabiosos.

Un proceso acompañado con pasión y vocación para conseguir embotellar el alma de nuestra tierra, embotellar nuestro paisaje, el desierto de Los Monegros.

2.Nuestros viñedos

Nuestros viñedos crecen en el paraje La Sardiruela, a 450 m de altitud bajo la imponente Sierra de Lanaja. En la actualidad cultivamos 6,24 hectáreas de viñedo, cuyo sistema de manejo es 100% en vaso. El 95% de las variedades de uva que trabajamos son autóctonas de nuestro territorio, concretamente:

  • 50% Garnacha Tinta
  • 25% Garnacha Blanca
  • 15% Mazuela
  • 5% Syrah
  • 3% Alcañón
  • 2% Macabeo

Nuestros suelos son muy pobres, de cascajo, muy profundos y franco-arcilloarenosos. Viñedos bajo un clima extremo, lleno de contrastes, con inviernos largos y duros, veranos extremadamente calurosos, con una pluviometría terriblemente escasa y un potente viento, nuestro famoso cierzo.

Condicionantes climatológicos que marcan la personalidad de nuestros vinos, con producciones medias por cepa muy escasas (en torno a 800 – 900 gramos), expresando al máximo las características del territorio que los ve crecer: el desierto de Los Monegros.

3.Filosofía

Nuestra vocación por nuestro proyecto se traduce cada día en una forma de ser y de estar, siempre en equilibrio y armonía con la naturaleza y el paraje que nos rodea.

Creemos y apostamos por una relación totalmente respetuosa con el entorno, rechazando el uso de productos de síntesis química y optando por el desarrollo de cubiertas vegetales en nuestros viñedos que aseguren la biodiversidad necesaria para favorecer la armonía perfecta.

Dejamos que nos guíen los ciclos lunares y confiamos en el buen hacer de nuestras manos, en el valor de la artesanía, de cuidar cada paso. Especialmente con la llegada de la vendimia, durante esos días cruciales y verdaderamente especiales para nosotros, realizamos también de forma manual una selección de nuestra uva tanto en el campo como en la bodega.

El resultado son vinos con alma, que sorprenden por su estructura y equilibrio, sin dejar indiferente a nadie.